Hola, mi nombre es Nacho y esta es mi historia:
No recuerdo bien cuando empezó porque estuve muy enfermo y hay cosas que me he olvidado pero hay otras que creo que no las voy a olvidar más. Fue un vez que vagabundeaba por ahí, no había comido en días, tenía mucho sed, tenía muchos gusanos y me sentía muy débil. Pensé que me moría pero se me acercó un ángel del cielo, me ofreció agua y comida y me dijo que se llamaba Emilia. Como estaba tan débil y tenía muchas heridas, sin preguntarme me llevó a ese lugar (que mucho no me gusta pero me regalan galletas! Creo que se llama veterinaria) y me vio un gordito bonachón que me dijo “Vos te vas a salvar”, y me quedé profundamente dormido. Me desperté en el baúl de un auto, no entendía nada. Emilia lloraba y un flaquito la consolaba. Vi que iban y venían, me dieron agua y algo de comer… ¡Qué hambre que tenía! Finalmente me bajaron con una mantita y me metieron adentro de departamento. Habían hecho un corralito con una cama (una cama! yo quería reirme pero no podía por la anestesia) me dieron agua y de comer…finalmente lo deduje: Estoy tocando el cielo con las patas y definitivamente Emi era un ángel…y el flaquito, también; su nombre era Juan Ca. Mientras dormía me curaban las heridas de la pierna y del hocico, me daban de comer cada 2hs (2hs de los humanos J) , me daban vitaminas, me curaban los ojos (porque después me enteré que tenía moquilo o algo así), y Emi me sacaba las garrapatas con una pincita…y Juan Ca…Juan Ca decía: “Levante la pata el que tiene olor!!” pero nunca le entendí que quería decir. Creo que pasaron cinco días hasta hoy y no recuerdo sentir que me mimaran tanto!! Me sacaban a pasear, me dieron un hueso blanco (que no tenía gusto a nada, pero en fín, era un regalo para mí), me daban comida, hasta me compraron una pelota! Pero lo más lindo es que por primera vez sentí mucho mucho amor… Ahora me fui a vivir a otra casa, es más grande, tiene patio, hay niños (me encantan!) y sé que voy a estar muy bien y me van querer mucho… Quiero agradecer a toda la gente que se preocupó por mí: a los chicos de la veterinaria, a Teresita, a los vecinos, a Juan Ca…y por supuesto a Emilia, mi ángel, que si no hubiese sido por su decisión de poder seguir y de su gran gran corazón yo no estaría acá. Los quiero de corazón… Nacho.  |
La historia vendrá pronto. Juan Carlos la está escribiendo.
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